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Ernesto Camilo Vega Pérez es un
nombre para asociar con creación y calidad. Forma parte de las nuevas
generaciones de músicos cubanos cuyos resultados obligan a detener la
mirada sobre su carrera y, sobre todo, en su proyección artística. Su
primera obra como líder, “Venir al Mundo”, así lo proclama.
Con 27 años cumplidos en 2008, este
instrumentista de los vientos madera concluyó estudios de clarinete con
Título de Oro en el Instituto Superior de Arte de La Habana, en 2005,
luego de cursar los niveles elemental y medio en su natal Holguín.
Desde los 15 años ha sido un asiduo
de los Festivales Jazz Plaza, de la capital cubana, y los de Varadero,
desde 2003.
Su primera presentación en
festivales foráneos fue en ese año, cuando intervino en el de Amiens,
de Francia. A ese siguieron otros en Trinidad-Tobago, Ecuador en dos
ocasiones, Marsella y Montepelier -en territorio galo- el español de
Valladolid y otro en Novigrad, Croacia.
Desde que a los 16 años acompañó
al pianista Frank Emilio en un concierto, no ha dejado de colaborar con
grandes de la música cubana e internacional. La relación la encabezan
figuras de categoría como Chucho Valdés, Roy Hargrove, Bobby Carcassés,
Hugh Fraser, Danilo Pérez, Freddie Bryant y John Eaton.
De algunas de sus actuaciones
existe una crítica muy favorable sobre sus dotes como intérprete de
jazz publicada en la prestigiosa revista estadounidense "Down
Beat", en la cual se le compara con el clarinetista Artie Shaw.
Con músicos cubanos de su
generación ha participado en varios programas de la televisión y conciertos,
tanto en Cuba como en América Latina y Europa. Su ascendente
trayectoria se refleja en el Premio Especial del Jurado en el Concurso Nacional
Jo-jazz, en 2002, y el Primer Premio alcanzado en ese fuerte certamen
al año siguiente.
Destaca su participación en el
quinteto de la vibrafonista Tamara
Castañeda, el septeto del saxofonista Ariel Bringues y el
cuarteto del multinstrumentista Carlos Maza, a quien aportó en la
grabación de los discos "Salvedad" y "Chócala", en
2003, para el sello Label-Bleu,
de Amiens, Francia.
Su labor actual, con el Cuarteto
de Jazz de Alejandro Vargas, le permitió contribuir al éxito del disco
Trapiche, primer lugar en la categoría correspondiente del CUBADISCO
2008.
EL DISCO
Y ese parece ser el año de su
consolidación artística con la grabación de su primer disco como líder:
VENIR AL MUNDO, realizado en los estudios Abdala y mezclado por Michael
Olivera, con temas de su autoría, y a cargo de la dirección, edición y
producción artísticas.
A pesar de tener mucha juventud
y –por tanto- largo camino por recorrer, Ernesto Camilo muestra una
madurez consolidada en el ámbito de una rica trayectoria, estudios
constantes y una inquietud a prueba de desafíos. Una muestra de lo
último es la obra que tengo el placer de presentar, en la que deja
caminos trillados y seguros para desplegar un abanico de influencias,
colores y formatos de suma complejidad… y belleza.
A sus composiciones y arreglos,
la selección de músicos y muchos otros avatares que siempre implica una
producción discográfica –máxime la primera- se le suma, al ya habitual
clarinete con el que se le ha identificado en escenarios y grabaciones,
el saxo soprano en cuatro de las 11 piezas del álbum. Es sólo un atisbo
de lo que se le podrá apreciar en un futuro muy cercano en su empeño de
dominar la ejecución de las cañas.
En su deseo por mostrar las
cosas que le animan, en lo artístico y personal, incluso de su entorno
familiar, recorre con esta experiencia distintas vertientes, basadas en
el género que cultiva con preferencia, el jazz, imbuido en raíces y
tradición con una visión muy contemporánea.
El resultado es una diversidad
asequible, un espectro sonoro amplio –desde flamenco a lo moderno- que
juega por momentos con aires de fugas de Bach o en los aromas del
profundo Brasil, todo sin dejar el matiz cubano en momentos bien
pensados.
Para ello se apoya
fundamentalmente en su cuarteto –el del excelente pianista Alejandro
Vargas- y tiene por magníficos cómplices a una pléyade de jóvenes como
él.
Un día en Madrid, su primer
tema, está cuajado de contrapuntos de excelente factura, mientras le
encontramos con el clarinete bajo en Canción para Kare, con marcadas
proyecciones armónicas europeas.
Llama la atención como en esta
segunda pieza varían los compases, se dilatan y contraen los tiempos.
Ernesto Camilo reconoce y admira la influencia de trabajar con Carlos
Maza y admite lo que ha representado para su aprendizaje el francés
Louis Sclavis.
Luego encontrará en este disco
Desde Adentro, que proclama la importancia de la plena y bomba de
Puerto Rico. Es un jazz latino en lenguaje moderno de clarinete, como
lo realizan con el saxofón sus admirados boricuas Miguel Zenón y David
Sánchez.
El cuarto corte, Guajiro de
ciudad, es una canción dedicada a su abuelo holguinero, en tiempo de
3x4 no tradicional. Aunque sin pretensiones mayores, esta inspirada
guajira resulta una pequeña joya.
Vega da rienda suelta a su
admiración por lo que llama “ingenuidades de Mozart” que trasmiten
cosas bellas en Cuando era niño, una evocación a su niñez en su natal
Holguín, cuando su padre le animó a cruzar los puentes musicales.
El titulo del sexto capítulo de
esta historia sonora lo dice todo: De Brasil a New Orleáns. Desde los
“chorinhos” brasileros al bebop se busca mostrar que en sus
sentimientos y expectativas tienen un amplio diapasón en músicas con
gran arraigo y valor artísticos.
“En la inocencia” ya refleja su
etapa más reciente, con el saxo soprano, en la que se destacan armonías
abiertas. Le sigue una pieza con muy sutil inicio, amparado en la
música impresionista del sur francés, con lo latino presente. Destaca
el contrapunto de voz y soprano y la búsqueda de transformar
influencias de chachachá mezclado con lo europeo. Es, como él la
catalogara, una “fusión más agresiva” que otras de las que
constantemente crea.
Al doblar la esquina”, el noveno
tema, es fusión de muchas cosas, más cercano al jazz contemporáneo,
conjugando ritmos 4x4, 7x4, 3x4 y latino. En Sin mirar atrás, la
penúltima oferta, se encuentra presente lo andino, reconocimiento y
admiración por sus experiencias ecuatorianas, tierras en las que sus
presentaciones han cosechado elogios.
El cierre de este compacto es un
canto a su nación: Extraño Danzón. Por encima de una armonía más
abierta al inicio, proclama la cubanía de este novedoso autor e
intérprete, que logra establecer la unión en la diversidad, respetando
el lenguaje de los instrumentos, desechando clisés y encarnando a una
generación que piensa y crea la música de forma muy abarcadora,
integral y singular, para que de esa forma sea un gran acontecimiento,
como lo es este disco, VENIR AL MUNDO.
Jds/05.10.08
JOSE DOS SANTOS
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